El Granada CF vivió una temporada extraña, sin llegar a ilusionar a sus seguidores, pero sin llegar a decepcionar al haber conseguido el objetivo de la permanencia en la categoría de plata del fútbol español. Hubo mejores y peores actuaciones a lo largo del curso llevadas a cabo por unos futbolistas que no lo dieron todo, pero sí lo suficiente. Los granadinistas, hartos de los dirigentes, pero cada fin de semana iban a apoyar a su club y a dar ánimos a sus jugadores. Organizaciones como 'Unión Granadinista' quisieron revivir a un equipo sin ganas de jugar al fútbol en muchos momentos. Y un entrenador, Pacheta, que hizo lo que pudo, pero que – con muchos jóvenes y cedidos – dejó algo descontenta a la afición nazarí. Aun así, Pacheta seguirá al cargo del proyecto en la próxima campaña, junto a – como mínimo – 11 de sus hombres. El mundialista con Argelia, Luca Zidane, fue el primer señalado al ver la mala temporada del club nazarí. El franco-argelino tuvo momentos donde era el titular indiscutible, por encima del joven Ander Astralaga, ya que su mala suerte con las lesiones y sus malas actuaciones cuando estaba sano lo dejaron relegado al rol de segundo portero. En sus 27 partidos – 26 de Liga y uno de Copa - encajó hasta 33 goles y tan solo consiguió ocho porterías a 0. Dejó muy poca seguridad en la meta, pero tampoco tuvo problemas para regresar a la titularidad y acabar la 25/26 como el titular, ya que Astralaga dejó peores impresiones en sus partidos finales como rojiblanco. El joven central, Manu Lama, fue una de las máximas figuras en el conjunto de Pacheta. Tiene 25 años, pero parece un experimentado. Aun así, como todos, tuvo sus malos rendimientos, cometió dos penaltis y se llevó seis amarillas y una roja a lo largo de la temporada. Lo más destacable de Manu Lama fue su indiscutida titularidad y los tres goles que cosechó ante el Córdoba CF, el Real Valladolid y la Real Sociedad B. Además de haber sumado 2.999 minutos en el campo de juego, siendo el jugador que más tiempo disputó en la finalizada campaña. El barcelonés, Pau Casadesús, fue una de las mayores decepciones del curso: fichó por el Granada proveniente del Andorra y como una de las estrellas de Primera Federación para el lateral diestro, pero su mal rendimiento lo hizo jugar 1.513 minutos, repartidos en 27 partidos – 25 de liga y 2 de copa - de los cuales en 15 fue el titular. De cara a la portería rival, su única contribución fue un gol en La Rosaleda para marcar el 2-2 final. Dejando muy poca participación en el área ofensiva, pero al tener 22 años y ser su primera experiencia en el fútbol profesional pudo ser peor. También se vio afectado Casadesús al haber caído lesionado en febrero durante los dos meses siguientes. El sevillano, Diego Hormigo, es otro de los jóvenes de este Granada. Fichó por el equipo nazarí después de no tener oportunidades en el club que se formó, el Sevilla. Bajo el mando de Pacheta participó en 24 encuentros – 21 de liga y tres de Copa – donde consiguió anotar ante el CD Roda y vio una roja ante el Real Valladolid. Aún tiene 23 años y un talento por explotar, pero el míster debe apostar más por él en una posición concreta para que el propio Diego Hormigo consiga confianza en sí mismo en el fútbol profesional. El ghanés, Oscar Nassei, fue otro de los indiscutibles para el entrenador Pacheta. Nassei disputó 37 encuentros de liga y solamente en tres salió desde el banca.